Como agradecimiento de este pueblo a sus mejores hijos, aquellos que con su esfuerzo, trabajo diario y dedicación dejaron en lo más alto el pabellón de su tierra natal y contribuyeron a su progreso y engrandecimiento, merecen un lugar destacado en nuestra historia local.

Aún a riesgo de olvidarnos de algún nombre, estos son los elegidos

Don Juan del Águila

Militar

(1545-1605)

Este ilustre soldado, maestre de campo general de Felipe II, inició su andadura militar en Italia en 1563, desde donde pasó al escenario mediterráneo para participar en la toma de Orán, Vélez de la Gomera, Córcega y Malta. Marchó después a Flandes, donde alternó su presencia con el reino de Italia.

Participó en la defensa de La Coruña y Lisboa, en los ataques de la piratería inglesa de 1589. Desde 1590 a 1597, permaneció en Bretaña al frente de un tercio de infantería española, en apoyo de los católicos de la Liga de aquella provincia. Concluyó su actividad militar en el puerto irlandés de Kinsale, donde había acudido para auxiliar a los católicos en su lucha contra los ingleses.

Don Antonio de Villena

Sacerdote – Arcediano
(1553 – 1613)

Licenciado en teología por Salamanca. Canónigo de la catedral de Ávila y arcediano de esta misma diócesis. Debido a la dependencia de la diócesis abulense del arzobispado de Santiago de Compostela, fue designado canónigo de la diócesis de Orense y arcediano de Limia, perteneciente también a la diócesis de Orense, cargos que ocupó hasta marzo de 1613. Fundó el “Vínculo y Mayorazgo de los Villena”.

Melchor de Torres

Sacerdote y Comisario del Santo Oficio

(1589–1654)

En el año 1612 después de terminar sus estudios de teología, fue nombrado familiar y unos años más tarde, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo. Fundó una capellanía situada sobre el altar del patriarca San José de la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora.

También fundó dos obras pías, una para casar huérfanas parientes suyas, y otra para “maestro de primeras letras”, que enseñara a leer, escribir, contar y doctrina cristiana, con una renta anual de 20 ducados para el capellán.

Escudo de la Inquisición

Nicolás Zazo

Alcalde

(1816 – 1872)

Su habilidad y visión de futuro, junto a la colaboración de los demás vecinos del pueblo, permitieron recuperar la finca rústica denominada El Encinar, sacada a subasta pública por el Estado en 1860. Este monte de bienes de propios del Ayuntamiento junto al resto de propiedades, de carácter rústico y urbano, pertenecientes al Estado y a las corporaciones civiles de todo el país, habían sido declaradas en venta por las Leyes de Desamortización decretadas por el Gobierno de la Nación en los años 1855-1856. Fue el primer presidente de la junta administrativa que dio origen a la “Sociedad Monte Encinar de Particulares de El Barraco”.

Aureo Herrero

Músico

(1904-1995)

Prolífico y genial interprete y compositor. Fue un alumno destacado del maestro Andrés Segovia. Transcribió y adaptó para guitarra obras de grandes compositores como (Bach, Beethoven, Falla, Granados…). Como contrabajo también formó parte de la Orquesta Nacional Filarmónica y de la Sinfónica del maestro Arbós de Madrid.

Fue tanta la predilección por su tierra natal, que compuso y estrenó bajo su dirección, el 13 de septiembre de 1.983, el himno de El Barraco. Además donó al Ayuntamiento un edificio en construcción y 500.000 pesetas en metálico, para contribuir a la rehabilitación total del inmueble, debiendo ser destinado a centro o institución cultural, sin ánimo de lucro. Este edificio polivalente para usos culturales, fue inaugurado oficialmente en el mes de agosto de 2.004.

e medio punto, con nervios cruzados en sus jarjamentos y pilares góticos. La nave central se cubre con armadura morisca muy sencilla, y a sus pies se encuentra el tímpano que ilumina el coro alta y nave central. La capilla es cuadrada, con bóveda de crucería ojival. En el testero de la misma se encuentra ubicado el retablo mayor dedicado a la Asunción de Nuestra Señora. Dicha capilla se ilumina con dos grandes ventanales, cubiertos a su vez con originales vidrieras.

A los pies de las naves se encuentra la torre del campanario, de gran altura, también guarnecida con bolas en sus arquivoltas, a la que se accede por una escalera interior de caracol, y desde donde se puede contemplar una vista panorámica del pueblo. Anteriormente sirvió como medio de comunicación, puesto de alerta y vigilancia y también reloj, el cual marcaba los tiempos de la oración.

Jose María Jiménez "Chava"

Ciclista

(1971 – 2003)

Considerado como uno de los mejores escaladores del pelotón internacional en la última década, fue un artista de la bicicleta y, sin duda alguna, el mejor embajador de nuestro pueblo en el mundo

Se inició como ciclista en la Peña-Escuela “Ángel Arroyo” de la localidad, para incorporarse al equipo Banesto en el otoño de 1992, donde debutó como profesional un año más tarde. Y en él desarrolló toda su carrera deportiva hasta el 2002, en que abandonó la práctica activa. Ganó nueve etapas de la Vuelta Ciclista a España, cuatro de ellas en 1998, proclamándose Campeón de España de fondo en carretera en 1997, y rey de la montaña en la ronda española en cuatro ocasiones (1997-1998-1999-2001).

Fue su espectacular victoria en la cumbre asturiana del Angliru, en la vuelta de 1999, la que le encumbró definitivamente como el ídolo de la afición española al deporte ciclista.