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Romance de Carlos II
Una vez más… ¡y van
cinco!
todo tu querido pueblo
te hace, alegre, en esta plaza
otro gran recibimiento.
Te lo mereces, Carlitos,
por tu entrega y por tu esfuerzo,
porque en esta Vuelta a España
has estado tú… ¡soberbio!
Tu hazaña tiene bemoles,
y es cosa de mucho mérito.
Tú despertaste a la Vuelta,
que llevaba días durmiendo.
Fuiste el gran animador,
sin descansar ni un momento:
siempre en cabeza, luchando,
cuando el grupo iba subiendo,
lucía el 181
en un maillot rojo y negro.
¿Quién resucito la
Vuelta
y le dio vida a ese invento?
¿Quién nos animó esas tardes
de tedioso aburrimiento?
¿Quién le echó “lo que hay q’echarle”,
inconforme y descontento?
Este ciclista tan majo,
Que es grande, aunque sea pequeño,
y es orgullo del ciclismo,
y es orgullo barraquero…
¡Vaya Vuelta te has
pegado!
¡Qué Vuelta más grande has hecho!
¡Atacando a todas horas!
¡Ay, Carlos, eres muy terco!
Muy pronto, allá en
Covadonga,
hiciste el primer intento.
En la etapa de Cerler,
allá por los Pirineos,
dale que dale, Carlitos,
vuelves a atacar de nuevo.
En Andorra, en Arcalís,
sigues, tozudo, en tu empeño.
Y en Granada, en
Monachil,
tiras otra vez sin freno…
y a todos los favoritos
le vas metiendo el canguelo…
Siempre activo y
luchador,
siempre a dar guerra dispuesto…
Que es lo tuyo es dar guerra,
vaya un ciclista … ¡guerrero!
¡No pones bandera blanca,
ni en el avituallamiento!
Mas como nadie te ayuda,
ni te da un triste relevo,
al final, Carlos, te cojes
justificados cabreos,
y armas la marimorena
y te despachas diciendo:
A ese Piépoli italiano
Menchov le tiró los tejos,
y el muy Piépoli lo ayuda
¡Que flagrante pasteleo!
Luego, de valor y
entrega,
sigues, Carlos, dando ejemplo…
Pues no acaba aquí la cosa,
que ahora llega lo bueno:
Después de algunas
etapas
de cansino pedaleo,
con un ciclista aburrido,
que no estaba durmiendo,
llegas aquí, a nuestras tierras,
divisas el primer puerto,
y el mismo día que la UCI
da ganador a Pereiro
el Tour que al tramposo Landis
la habían quitado por EPO,
tú destapas en Mijares
tu cajita de los truenos,
y así explotas la carrera
atacando de lejos.
Y nos brindas un ciclismo,
bravo, descarado y bello,
un ciclismo… ¡de chapó!...
¡Para quitarse el sombrero!
Y al día siguiente, en
Abantos,
a dar la lata de nuevo:
Primero aparece el Cuesta,
-y todos ya sabemos,
que cuando el tal Cuesta tira,
algo está tu ya cociendo-.
Y es que, Carlos, siempre das
todo lo que tienes dentro…
Así que, subiendo Abantos,
metes el miedo en el cuerpo,
mientras te empujamos todos,
bajo un enorme aguacero,
en una tarde lluviosa
que era una tarde de perros.
Subes Abantos dos veces,
pero atacas, más de un ciento,
y tirando más que un mulo,
siempre, partiéndote el pecho…
¡Vaya etapa nos
brindaste!,
¡Qué ciclismo tan inmenso!
Que hasta la tele y la radio
por fin se ponen de acuerdo,
y existe unanimidad,
por fin, en todos los medios:
Y todos, a los que ayer
les importabas un cuerno…
Te admiran como ciclista,
te aclaman como torero.
¡Y es que toreas con gran arte,
aunque no remates luego!
Siempre tirando y
tirando,
¡animal, qué atrevimiento!
Que ya en el Tour te escapaste
con otros cinco podencos
que, a pesar de ir con ventaja,
colaborar no quisieron.
Que si no, tú, al Contador,
le fastidias el invento…
¡Una Vuelta
impresionante!
¡Mereces la vuelta al ruedo!
En Ávila, al Vladimir,
lo colocas quinto o sexto…
Al pobre Evans, en Abantos,
le endosas minuto y medio.
Y los bajas del cajón,
y los dejas en el suelo.
Y el sábado, vaya
sábado,
¡vaya una tarde de nervios!
¡aquellos veinte kilómetros
se nos hicieron eternos!
Pero hiciste una gran crono,
y cuento yo aquí el secreto:
Es que José te empujaba
con cariño, desde el cielo.
Vaya para tu cuñado
este afectuoso recuerdo.
Enhorabuena, Carlitos,
que para ti el mejor premio
es haberlo dado todo
y sentirte satisfecho.
Orgulloso tú has de estar
por tu entrega y por tu esfuerzo.
Fuiste cuarto hace un
par de años.
En el Tour te hacen tercero.
Este año quedas… segundo.
Así que, Carlos, espero,
que en el año 2008
por fin se nos cumpla el sueño
de que gane, al fin, la Vuelta
un ciclista barraquero…
Que si subes al cajón,
en lo alto te queremos…
Felicidades, Carlitos,
lo de menos… es el puesto.
Porque tú, para nosotros,
Carlos, eres… ¡EL PRIMERO!
¡Viva nuestro campeón!
¡Carlitos Sastre… ¡TORERO!
Domingo del Prado
El Barraco, 24-9-07 |